sábado, 29 de agosto de 2015

No es por ti, es por mí.


-¿Por qué?- me preguntaste. Por qué no podía quererte, por qué no podía darte un pedacito de mí. 
-No lo sé- fue lo único que pude responderte, de verdad que me hubiese gustado haber podido darte una buena respuesta en ese momento, me hubiese encantado poder decirte algo que aliviara el dolor que sentías en ese momento porque yo sabía lo duro que era, yo sabía lo mucho que dolía-. No lo sé, pero no es por ti, de verdad. Simplemente no puedo- no pude decir nada más. "No es por ti, es por mí", típica frase que se dice para no dañar a la otra persona, pero era la verdad. No sabía porque no podía funcionar, no era por él, pero tampoco sabía que ocurría de verdad.
 Pero un día me di cuenta de cual era el problema, entendí que para poder quererte a ti antes tenía que quererme a mí misma. Debía aprender a decirme lo genial que era, a poder querer cada centímetro de mí, a devolverme la sonrisa, a lanzarle  un guiño al espejo todas las mañanas,a disfrutar de mí soledad. Debía descubrir lo fuerte que era, que era capaz de hacer todo lo que me propusiese. Debía de entenderme y aceptarme. Debía quererme para poder ser feliz. Porque mi felicidad no puede depender de que otra persona me quiera, me diga cosas bonitas o me trate bien; esa felicidad no es más que una estrella fugaz que pasa por mí vida alumbrándola durante un instante pero nunca se queda para siempre. La única estrella fija en mi cielo soy yo, yo soy la única que va a estar ahí para alumbrarme hasta en los días más oscuros, porque soy la única estrella que siempre brillará.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Nunca conseguí terminar una colección.

-Cuando era joven nunca conseguí terminar una colección-dijo mi abuelo mientras se bajaba de la escalera con una caja en las manos-. siempre empezaba todas, eso sí. Nada más salía una nueva iba corriendo al quiosco y compraba uno o varios  paquetes. Era emocionante abrirlos y colocarlos en el espacio reservado para cada uno de ellos en el álbum, pero sin duda, lo mejor de todo era cuando al día siguiente a la hora del recreo te reunías en las mesas del patio a intercambiar los que tenías repetidos por otros nuevos. Con el tiempo, ibas acumulando los repetidos que ya nadie quería o que todos ya tenían en una caja mientras intentabas llenar los espacios vacíos pero llegabas a un punto en el que por más que compraras o buscaras nunca conseguías encontrar el que te faltaba, hasta que al final salía una nueva colección y la dejabas de lado-se sentó junto a mí  en el sofá sujetando la vieja caja roja entre sus grandes manos -. Nunca pude tirarlas, eran mis pequeños logros no acabados-dijo mientras miraba con melancolía la tapa. Luego me miró a mí, le sonreí y él me guiñó un ojo a modo de respuesta mientras ponía la caja sobre mis piernas.
  Levanté la polvorienta tapa con intriga.
 Fotos en blanco y negro , álbumes, pequeñas cajas llenas de chapas, canicas y demás cachivaches, plumas... La misteriosa caja roja custodiaba en su interior más cosas de las que en un primer momento pensé que contendría. Rebusqué entre los diversos artículos.
 -¿Qué es esto?-le pregunté mientras cogía unos pequeños botes llenos de arena de distintas tonalidades.
 -Arena de playa-dijo-. Según iba creciendo empecé a coleccionar otro tipo de cosas, cosas únicas, cosas que no se podían intercambiar ni comprar en los quioscos, cosas especiales. Esos son botes de todas las playas en las que estuve-se puso las gafas y se acercó el botecito a la cara-. Porto do Son-leyó-, Ibiza-decía la etiqueta de un botecito de arena blanca. Rebuscó entre los botes y encontró uno vacío con una pequeña etiqueta-. Tenerife. Aquí fuimos de luna de miel tu abuela y yo. Perdí el botecito en el avión y nunca más pude volver a por otro-dijo con un tono manchado por la melancolía de un amor del pasado. Cerró los ojos y cuando los abrió una luz especial brillaba en ellos-. Mira, los cromos de la liga del 56-sacó un álbum que parecía hecho de pergamino de lo viejo que estaba-. Una pena, solo me quedó Paco Gento para acabar este año, fue la vez que más cerca estuve de terminar una colección-volvió a dejar el álbum en la caja y cuando sacó las manos de ésta traía un taco de fotos-. Mira.
Cogí el taco con cuidado: una foto en blanco y negro de  mi abuelo con su hermano y con otro hombre que no conozco, mi abuela mirando al mar, un bebé...
 Ahora las fotos pasan a toda velocidad por mi cabeza acompañada de algunos momentos pasados: yo con mi abuelo y mi hermana corriendo porque Luis, mi hermano pequeño, se había escapado por la puerta de la finca; mi abuelo sentado junto a Chema, su enorme perro, los dos con la misma cara de viejo testarudo; la comida que preparaba mi abuela todos los sábados para toda la familia... Pero no todos son recuerdos felices, y para dar fe de ello ahí están los dos señores con bata blanca, corbata y un bolígrafo en el bolsillo superior que venían a darnos la noticia que nos ha reunido a todos hoy aquí, bajo el cielo gris de Galicia, sobre la eterna pradera verde y ante las dos personas que originaron esta familia y que definitivamente ya no podrán volver a separarse. El nombre de mi abuela escrito sobre una tabla de granito, ya un poco envejecido de tanto esperar a que llegará la que ahora se encuentra a su derecha, en dónde se lee el nombre de mi abuelo sobre la nueva y brillante superficie de la lápida que demuestra que es el nuevo inquilino del cementerio.
 El ataúd de madera reluce al final de la zanja para dejarse ver por última vez.
 Miro la caja roja que llevo entre mis manos, la que en un tiempo pasado estaba cubierta de polvo, la que una vez mi abuelo me enseñó en el sofá de su salón.
 Me agacho junto a la eterna cama de mi abuelo.
 -Espero que estés cómodo, vas a pasar mucho tiempo ahí-le digo en tono bajo que solamente él y yo podemos oír. "Un chiste demasiado fácil pequeña" me dice un recuerdo de su voz mientras que en mi cabeza se dibuja su blanca sonrisa.
  Intento depositar la caja sobre la tapa de madera del ataúd con el máximo cuidado posible, lo que me es complicado debido a la profundidad en la que se encuentra. La caja  cae sobre el ataúd. Me pongo en pie.
 Cojo la pala, la clavo en el montón de arena y vacío su contenido en la zanja. Me giró, y le doy la pala a mi hermano, bueno, creo que es mi hermano, pero las lágrimas hacen que vea todo borroso.
 Vuelvo a mi sitio de antes y veo como uno a uno van despidiéndose de mi abuelo, echando un poco de tierra en la tumba. Una lágrima cae por mi cara poniendo punto final a la historia de la colección de colecciones inacabadas.

lunes, 24 de agosto de 2015

Caí como solo sabemos caer los humanos, una vez detrás de otra.

Me dañó. Me hizo mucho daño.
Me dañó en silencio, sin saber que me estaba clavando un cuchillo en el corazón. 
Sufrí sin decir nada.
 La herida, ya casi cerrada, parece ser inofensiva, pero de vez en cuando se abre para hacer de las suyas. Se abre dejando escapar los venenosos recuerdos que hacen que mi mente no pare de dar vuelta en torno a la misma pregunta, una pregunta aún más peligrosa que el arma que me daño el corazón: ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué jugaste a un juego al que no querías participar?
 Nunca he podido reprocharte nada, nunca he podido pedirte explicaciones, o al menos eso es lo que me he dicho todo este tiempo. Pero tu jugaste, luchaste sin pudor por un corazón qu no querías conquistar, ¿por qué lo hiciste?
Me cuesta admitirlo, me cuesta tanto que me engañaba a mi misma porque no podía enfrentarme a ello, no podía enfrentarme al hecho de haber sido tan débil.
Me hiciste daño.
Ahora me gustaría poder gritarlo a los cuatro vientos, poder sentirme comprendida pero no quiero tu compasión, no quiero la compasión de nadie. Mi corazón ha construido un muro que solo tu recuerdo consigue traspasar de vez en cuando. Me quitaste lo mejor que tenía y luego lo despreciaste sin más. Lo di todo y ahora ya no me queda nada que dar a nadie. Le di todo a alguien que no me dio nada.
Fui débil aunque fui feliz, fue solo un momento, mientras era ciega, mientras creía en el estúpido juego que ahora no me veo capaz de jugar otra vez. Ahora ya no pueden conmigo, ya nadie puede cruzar el muro; aunque en el fondo deseo que alguien vuelva a hacerme débil aunque solo se por un momento, otro momento. Quiero que alguien sea capaz de robarte mi alma, porque por mucho daño que me hayas hecho sigue siendo tuya. Y es que por más que he luchado por huir de tu piedra no he podido. La mente no pude con el corazón. Es verdad que puede ganarle alguna batalla , pero nunca podrá ganar la guerra. Puede tomar control durante un tiempo, pero el corazón siempre vuelve a atacar en el momento más inesperado, invadiendo el campo enemigo con recuerdos, dejando a la mente en cuarentena, incapaz de ganar la guerra.

domingo, 1 de febrero de 2015

Marchitos.

PRÓLOGO
La gran cola de personas que esperaban en la puerta de la discoteca protestó escandalosamente cuando el gorila de la puerta dejó pasar a una chica que acababa de llegar. Una vez dentro del local la oscura figura de la joven se deslizaba entre las parpadeantes luces y los cuerpos sudorosos que bailaban sin descanso la selección del DJ de moda en la ciudad. El guardia de la zona VIP la dejó pasar sin vacilar. La chica de oscura melena se sentó en la barra sin prestarle atención a las miradas mal disimuladas que le lanzaban desde distintos rincones de la sala. Un hombre rubio de unos treinta y cinco años se sentó a su lado.
 -Camarero, pónganos a la preciosa señorita…-miró a la chica.
 -Airis-dijo ella con una sonrisa.
 -… y a mí una copa del mejor whiskey que tengas, invito yo-dijo sin despegar sus ojos verdes de los negros de ella. El camarero sirvió dos vasos y le lanzó una sonrisa furtiva a la misteriosa mujer-. Soy Steven-dijo el hombre rubio-. No te había visto nunca antes por aquí.
 -¿En serio no me recuerdas Steven?-dijo ella con tono dolido. El frunció el entrecejo pensativo por un segundo.
 -Si te hubiera visto antes recordaría tu cara, no suelo olvidar a las chicas guapas-dijo con una sonrisa torcida. Airis se rió y le dio un trago a la copa-. Entonces, ¿es la primera vez que vienes?-ella asintió-. ¿Y has venido sola?-volvió a asentir-. ¿En serio? Si yo fuera tu novio no te dejaría sola ni un segundo.
-Quizás, pero yo no tengo novio-dijo con una sonrisilla traviesa.
-Osea que estoy hablando con la mujer más guapa de toda la discoteca y encima está soltera. Vaya, hoy debe de ser mi día de suerte-dijo el con una ancha sonrisa. Los ojos de ella se oscurecieron  durante un segundo inquietando a Steven que recorrió con la mirada la sala atestada de gente-. Bueno,  tengo un reservado en el que podríamos hablar más tranquilos, ya sabes, sin tanto ruido, ¿te apetece ir?
 -Me encantaría-dijo poniéndose en pie. Steven contempló la figura que se adivinaba bajo el vestido blanco con escote de Airis y la condujo al reservado.
-¿Y cómo es que has venido sola?-le preguntó una vez estuvieron ya sentados.
-Buscaba a una persona, pero ya la he encontrado-dijo ella con esa mirada sombría otra vez-. Asuntos de trabajo.
-Ah, me alegro de que la encontraras-dijo con una sonrisa-. Y, ¿en qué consiste tu trabajo?
-Resuelvo... problemas.
-Mmm, ¿y has solucionado ya el problema de hoy?-preguntó Stevens mientras intentaba calcular la edad de la chica. Parecía demasiado joven como para estar trabajando.
-Estoy en ello-dijo ella con una sonrisilla.
 -Quizás te pueda ayudar en algo si me dices de que se trata-le ofreció él con más curiosidad de saber de que iba el asunto que de ayudarla.
 -Puede- dijo ella mientras se inclinaba sobre él. La visión de su escote hizo que a Steven se olvidara de su vida fuera de aquel reservado-. Verás-Airis le susurraba al oído-, me caes bien, de verdad, pero los negocios son los negocios.
 -¿Qué?-dijo él aturdido y confuso. ¿A qué venía todo esto?
-Será rápido-y antes de que el pudiera responder nada ella le rozó la oreja con los labios.

Cuando encontraron el cuerpo inerte de Steven en el reservado, Airis se había ido ya. La policía preguntó que si alguien había visto si Steven iba acompañado de alguien, pero ni el camero que les sirvió una  copa, ni los porteros, ni siquiera las personas que les habían estado mirando desde sus mesas recordaban nada. La mujer de pelo oscuro y tez clara había desaparecido de la mente de todos. 

viernes, 2 de enero de 2015

,

Muchas veces me he planteado por que estoy sola. Siempre había creído que la respuesta a estas preguntas era el miedo a ser rechazada, a que se burlasen de mí, que me daba vergüenza, o simplemente el hecho de que nadie quisiera estar conmigo, lo cual podría ser la respuesta más acertada. Pero hoy he descubierto una nueva respuesta: Quiero encontrar a alguien para el cual yo signifique algo especial, para quien no se a una más o ''la primera que pasa'', eso es lo que realmente quiero, pero por desgracia creo que nunca se va a dar esa situación, que nunca voy a ser alguien especial, alguien que puede diferenciarse del resto, alguien por quien luchar porque no soy lo suficientemente buena para ello.

domingo, 8 de junio de 2014

Tictoc

 ''Disfruta de tu juventud, porque nunca más en todo lo que te queda de vida volverás a ser tan joven como lo eres en este momento''


Juventud, preciosa etapa de la vida que solo se vive una vez, en este momento.
Vejez, sabia etapa de la vida que solo se vive una vez, en este momento.
 Es extraño pensar que en este mismo momento, mientras yo escribo estas líneas o tú las lees, estamos viviendo en el punto más alto de nuestra vida. Nunca antes había reído tanto, ni llorado, ni disfrutado. Nunca antes había cometido tantos errores, ni me habían hecho tanto daño.Y este mismo momento, este cénit de mi vida presente mañana será pasado. Nuestra vida, nuestras vivencias, irán aumentado progresivamente sin que podamos hacer nada por pararlas y volver atrás, por volver a una época pasada en la que la vida todavía no nos había cerrado ciertas puertas ni nos había empujado por otras. Por que este momento es mi última vez siendo tan ignorante, tan inocente, tan niña, tan joven; pero también en este mismo momento soy más vieja, más lista, más dura, menos crédula... de lo que jamás he sido.
Por eso hay que disfrutar del momento sin preocuparse de que puede pasar mañana, porque 'hoy'  mañana ya será pasado, mañana ya no seremos los mismos y nunca jamás podremos volver a serlo. Porque nunca antes hemos estado tan arriba, y nunca jamás volveremos a estar tan abajo.


miércoles, 2 de abril de 2014

La metamorfosis del amor.

 Empieza.
 Nuestra pequeña oruga.
 Ese inicio, siempre tan diferente, tan especial. Quizá el inicio sea una antigua amistad o simplemente un intercambio de miradas y sonrisas, pero siempre hay una pequeña oruga que inicia el proceso.
 Si tenemos suerte conseguiremos que nuestra oruga empiece a fabricar un capullo a su al rededor. Fabricar este capullo lleva tiempo, necesita sonrisas, abrazos, miradas a escondidas que vayan dando fuerza a nuestra pequeña oruga.
 Una vez la oruga esté a salvo en el caliente capullo hay que cuidarlo durante un tiempo, hay que ir transformando ese pequeño hormigueo en la palma de las manos, esa sonrisa involuntaria cuando piensas en esa persona, esos sueños en la almohada... Y poco a poco nuestra oruga irá cambiando, poco a poco la realidad estará más cerca, poco a poco.
 Y cuando llegue el momento nuestra pequeña oruga completará su metamorfosis, llegará el momento en el que poco a poco el capullo se irá abriendo para dejar paso a nuestra bella mariposa, una mariposa espectacular que no parará de revolotear en nuestro estómago, una mariposa llena de besos, abrazos, noches en vela el uno junto al otro, caricias, escalofríos que nos recorren tu espalda al compás de las subidas y bajadas de sus dedos por tu columna, respiraciones agitadas, paseos de la mano...
 Nuestra mariposa ahora es libre, vuela con cada nuevo momento de felicidad creado, con cada risa, con cada lágrima...
 Pero nada es eterno, y poco a poco la vida de nuestra mariposa va llegando a su fin, viviendo cada momento con intensidad hasta que éste llegue, pero inevitablemente llegará, por una razón otro nuestra pequeña mariposa se irá debilitando, debilitándose hasta padecer.

domingo, 16 de marzo de 2014

Pertenecemos a la noche.


Risas, luces de colores, baile.
 Música, ritmo.
 Cuerpos que bailan pegados unos con otros.
 Sudor, drogas, alcohol, fiesta.
 Flashes que capturan los pecados de la noche.
Porque la noche pertenece a los pecadores.
 Caricias, besos.
 Un cuerpo desnudo sobre otro.
 Camas desechas, ropa en el suelo.
 Sonrisas de complicidad, abrazos, labios que recorren el cuerpo ajeno de arriba a abajo.
 Piel de gallina, gritos de placer.
 Fantasías hechas realidad, amor saliendo por los poros con cada movimiento.
 Lujuria, placer, amor, sexo.
Porque la noche pertenece a los amantes.
 Lágrimas en la almohada.
 Camas con demasiado espacio vacío.
 Abrazos a uno mismo, espasmo de dolor, llanto silencioso.
 ''¿Por qué?'' como plegaria a la verdad, confusión.
 Parejas separadas por el orgullos, por una distante estupidez.
 Mentiras que se arrastran por las venas rajándolas.
 Dolor, sufrimiento,tristeza.
Porque la noche pertenece a los corazones rotos.
 Sonrisas a una pantalla.
 Dulces esperas, respuestas satisfactorias.
 Amor en forma de palabras, de símbolos.
 El sonido de las teclas en el silencio más absoluto.
 Caras iluminas por un pequeño aparato que intenta mostrar sentimientos.
Porque la noche pertenece a los que se quieren en silencio.

domingo, 2 de marzo de 2014

Tormenta.

Mediodía.
Un cielo oscuro.

Tormenta.

 Los cristales tienen frío.
 Las ramas desnudas tiritan por el culpa del viento.
 Pequeños gotas van tatuando el suelo poco a poco.
 Las nubes negras se reúnen en el cielo eclipsando al sol en su cenit.
 El gris se corona rey del momento y la lluvia le acompaña como un fiel servidor.
 Pequeños ríos en medio de la ciudad.
 Paraguas que forman un manto de flores bajo la lluvia.
 Mochilas, periódicos, capuchas; escudos que no mantienen secos a los despistados del momento.
 Tiendas, bares, cafeterías que ofrecen calor y un suelo seco.
 Risas, pelo mojado, charcos saltados.
 Narices, mejillas y dedos rojos por el frío.
 Abrigos mojados, pantalones salpicados, niños chapoteando.
Tormenta.

sábado, 1 de marzo de 2014

Él quería volver. Ella quería volar


Él quería volver.
 La echaba de menos, echaba de menos su forma de caminar, como caía su pelo castaño sobre su suave espalda, los dos lunares en el lado derecho de su pecho, como se le cerraban los ojos cuando se reía y lo suaves que tenía los labios después de llorar. Echaba de menos sus oscuros ojos llenos de luz, su boca rosa, su clara piel, sus dedos eternamente manchados de tinta, su sonrisa tímida, su sonrisa traviesa, su sonrisa dulce... echaba de menos todas sus sonrisas, todos sus gesto, su manera de fruncir el ceño cuando algo la preocupaba, la forma en la que movía nerviosamente sus dedos cuando estas inquieta  y como echaba su cabeza hacia atrás cuando se reía. Echaba de menos todo de ella, pero sobre todo echaba de menos la chispa que se encendía en sus ojos cuando le miraba, cuando hablaba de algo que la entusiasmaba, y cada uno de sus disparatados sueños.
 Lamentaba todo lo que la había hecho, las mil y una veces que no pudo estar a la altura, las cien veces que la traicionó, una detrás de otra. Lamentaba no haberla sabido valorar, haber sido tan estúpido de no darse cuenta del tesoro que tenía, de haber sido un imbécil que no supo entender lo importante e impresionante que era ella hasta que la perdió, hasta que los ojos de ella se llenaron de la lágrimas por última vez después de tantas traiciones, hasta que ella le dijo que no podía más por primera y única vez. Porque ella siempre había estado ahí, siempre había demostrado que le quería, siempre le había perdonado, y él no supo estar a su altura.
 Ahora el quiere volver, quiere volver a contar los lunares de su espalda mientras ella sonríe en sueños, quiere volver a ver la luz con la que ella ilumina la habitación con solo traspasar la puerta, quiere volver a intentarlo, quiere otra oportunidad, un nueva oportunidad para ser mejor, para darle todo lo que ella merece. Pero ya es tarde.
Ahora ella quiere volar.
 Quiere volar lejos de sus mentiras, quiere salir de la jaula de falsas promesas que él había ido construyendo cada vez que la traicionaba, quiere ser libre. Quiere reír mientras corre, mientras sueña, mientras vuela, simplemente quiere reír. Ni una lágrima más, no más grietas en su corazón, solo risas, alegrías, sueños y sonrisas llenarán cada día de su vida.
 Volar a otro árbol, un árbol lleno de flores en primavera, y frutos en verano, y cuando llegue el otoño volar, volar a otro árbol.
 Quería volar y volar, persiguiendo eternamente a la primavera. Volar libremente, sin ataduras, sin jaulas que la impidan extender sus alas y surcar el cielo azul. Volar con libertad.
 Porque ella ya está cansada de mentiras, de ''lo sientos'' vacíos, de noches de lágrimas en la almohada y mañanas de sonrisas falsas. Está cansada de últimas veces que se repiten, de dar oportunidades que son desaprovechadas, de tropezar una y otra vez con la misma piedra y de levantarse con un rasguño nuevo en el corazón.
Porque aunque él quiere volver ya es demasiado tarde, ahora ella quiere volar.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Dicen que...

 Dicen que realmente solo se quiere una vez.
Yo rezo para que esto sea la gran mentira, rezo con la esperanza de que los que lo dicen sean los afortunados que han encontrado al gran amor de su vida y que haya sido correspondido a la primera. Es mi única esperanza.
 Es mi única esperanza de creer en el amor, porque la verdad es que yo le he querido, le he querido con cada fibra de mi corazón, y no puedo creerme que este sea mi fin.
 Ni siquiera entiendo como ha podido pasar, no se como llegué a quererle tanto, porque si pienso detenidamente en ello no hay nada que le diferencie de muchos, no hay nada que te haga mejor, nada que le haga más especial que al resto, solo el hecho de que con él lo tengo todo en contra, no hay esperanza alguna, y a pesar de esto le entregue mi corazón sin darme cuenta porque por más que quería no podía evitar sonreír cuando me hablaba, no pude calmar todo lo que pasaba en mi interior cada vez que pasabas cerca de mí. Y después de todo me siento como una estúpido al darme cuenta de que envié mi corazón auna misión suicida una y otra vez, y por más que volvía destrozado me hice adicta a ese dolor, me hice adicta a ti.
 Catástrofe total.
 Una catástrofe tras otra sin parar.
 Por eso no pudo creer que este sea el fin. No puedo creer que él vaya a poner punto final al libro que acabo de empezar. sinceramente creo que merezco una segunda parte mejor, una segunda parte en la que el protagonista me quiera tanto como le quiero yo a él, una segunda parte en la que mi corazón ya esté rehabilitado y que pueda volver a enfrentarse a una nueva misión de la misma forma que lo hizo en la primera parte.
 Por eso necesito creer.
 Por mí, por una buenas segunda parte.

sábado, 19 de octubre de 2013

Después de todo, después de nada.

 Es increíble. Es increíble que esto vuelva a pasar.
 Estás hecha una mierda, otra vez. Estás hecha un mierda por que has vuelto a ser tan sumamente tonta como para entregarle algo que no va a cuidar.
 Una vez más te das cuenta de que a pesar de todo lo que él hace y cuanto significa para ti, para él no significa nada, que para él no eres importante, que no eres nada. Y otra vez sigues acumulando el enfado en tu interior porque ni siquiera puedes pagarlo con él, todo es culpa tuya. Vuelves a tropezar una y otra vez con la misma piedra, con sus caricias vacías, con sus sonrisas carentes de amor, con sus abrazos sin emoción, una vez más la verdad vuelve a darte un bofetón en toda la cara mientras se ríe de ti por ser tan estúpida.

domingo, 13 de octubre de 2013

Siempre te querré


-Siempre te querré, esa es la verdad. Siempre sentiré amor por ti, siempre.
-¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes estar segura?
 -Simplemente lo sé.
 -Pero, ¿qué pasará cuando todo cambie? ¿Qué pasará cuando cambiemos nosotros?
-Se que todo cambiará algún día, se que no todo sera fácil y bonito para siempre. Se que tu cambiaras y yo cambiaré, y se que cabe la posibilidad de que cuando seamos personas distintas nuestros sentimientos cambien completamente. No puedo prometerte que te quiera cuando eso pase, no puedo prometerte algo que no se si voy a poder cumplir. Pero si se que siempre te querré, no que vaya a querer a la persona en la que te conviertas, sino que siempre voy a querer la persona que eres ahora, la persona que puede hacer que mi corazón lata a mil por hora con solo rozarme, la persona con la que puedo pasar horas y horas siendo feliz, quien puede sacarme una sonrisa aunque tenga lágrimas en los ojos, quien se preocupa de mí y me cuida, la persona que me hace sentir especial, que me hace sentir una princesa, quien ha hecho reales todos mis sueños. Te prometo que pase lo que pase, que cambie lo que cambie, que cuando todo sea más difícil y complicado, a pesar de todo, siempre te querré, siempre querré a quien eres ahora, y nada podrá cambiar eso.
 -¿Siempre?
 - Siempre.


sábado, 5 de octubre de 2013

orgullo, miedo y vergüenza.

 Corres por el camino. Ves su silueta y oyes su risa en la oscuridad. Gritas para que pare, pero de tu voz no sale ruido alguno. Corres y corres, pero no eres lo suficientemente rápida. El sigue corriendo, parece que está cada vez más cerca, pero sigue siendo demasiado lejos, por mucho que corras nunca siempre habrá algo que te impedirá alcanzarle. Oyes su risa tan cerca que parece que le tienes al lado. Sigues corriendo. Algo te impide avanzar, algo te impide llegar hasta él, algo te impide ser feliz.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Gameover.

Te acabas de enterar de la noticia.
 Tienes dos opciones, o derrumbarte delante de todo el mundo o exprimir esa pequeña parte feliz que te queda y derrumbarte luego a solas cuando llegues a casa. Eliges la segunda, no quieres que nadie te vea así, ni tener que dar explicaciones luego. Claro que en ese ''nadie'' destaca él. No tienes derecho a enfadarte, a derrumbarte, porque él no te debe absolutamente nada. Pero te jode que juegue contigo mientras que es ella la que le importa. Vale, él no es el único culpable de esto. Si tú no hubieras participado esto no estaría sucediendo, pero entraste en el juego, y lo peor de todo es que empezaste a jugar estando enamorada. No se como acabaste enamorándote, no sabes por que entraste en el juego y tampoco sabes como abandonar la partida, lo único que puedes hacer es caer, caer poco a poco, dolorosamente, pero sin llegar a tocar fondo nunca. Esta debería ser la derrota final, esta noticia debería ser el gameover, pero en vez de eso, en vez de ir, lo único que haces es tropezar de nuevo de una forma dolorosa e inesperada. Te preguntas por qué eres tú la única que pierde siempre, y llegas a la conclusión de que quizá esto no sea un juego, que no sea más que una partida en la que tú eres la única jugadora.

martes, 10 de septiembre de 2013

Cruce de almas.

 Voy andando por la calle con os cascos puestos. Me voy fijando en los escaparates que ya se han preparado para las rebajas que van a llegar. Oigo la señal que indica que me ha llegado un nuevo mensaje así que saco el móvil del bolsillo trasero del vaquero y lo abro, es de él.  Dice que se retrasará un poco pero que seguís quedando en el mismo lugar. Suspiro, casi siempre llega tarde. Me siento en el banco frente del parque en el que hemos quedado. Veo pasar a las parejas de la mano. Vuelvo a mirar el móvil. Cinco minutos tarde. Te frotas la manos, hoy es 22 de Noviembre y hace un frío que te mueres. Hoy es nuestro aniversario. Suspiras de nuevo, conociéndole seguro que ni se acuerda.. Dios, como no aparezca en cinco minutos empezarás a planear una forma de torturarle y de matarle, bueno, después de descongelarte la manos. el móvil empieza a sonar y pulsas el verde con los dedos entumecidos. Lo coge al momento.
 -Mira arriba-dice nada más contestar. Cuelga.
 Hago lo que me dice y veo hay un papel sujeto con una cuerda en la farola. Me subo al banco para cogerlo. cuando me bajo veo que algunas personas me miran mientras pasean, le voy matar por esto. Abro el papel y veo que son dos folios grapados:

 Te quiero.
 Llevo horas pensando como empezar esta carta, así que me parece que lo más indicado sería empezar con la pura verdad. Te quiero, desde el primer día que te vi. Es fue el principio. Me cuerdo que cuando te vi me quedé pasmado, fue como si algo me hubiera golpeado directamente en el corazón. Me senté a tu lado y comencé ha hablarte, no te conocía de nada pero me parecía tan fácil y cómodo hablar contigo queme quedé pasmado de nuevo. Solo necesitaste cinco minutos para robar cada centímetro de mí, me habías vuelto loco. Y desde entonces todo ha sido maravilloso, demasiado maravilloso. La verdad es que sigo pensando que todo esto es un sueño, que es imposible que tú estés conmigo. Es que... dios, los sentimientos se pelean por salir de mi mente pero no encuentro las palabras para hacerlo. Simplemente es que te quiero. que eres preciosa, lo más precioso que he visto en mi vida. Que me haces tan feliz con solo rozarme, con solo mirarme, cuando te ríes, con una sola sonrisa. Tu sonrisa. Podría escribir libros enteros sobre tu sonrisa, sobre como se te cierran los ojos, sobre los hoyuelos que se te forman, sobre tus suaves labios...podría seguir así eternamente pero llegaría a la conclusión de que es perfecta, preciosa. Me encantaría poder decirte esto y mil cosas mas en persona así que..

La carta se acababa ahí, dejándome desconcertada. Miro al frente y no veo nada. De repente siento unas manos que me abrazan la cintura desde atrás.
 -...así que aquí estoy-me susurra al oído.- Me giro y me encuentro con sus ojos negros y su sonrisa. Me acaricia la mejilla y se acerca lentamente hasta posar sus labios sobre los míos-. Te quiero-me dice cuando se separa. Se saca una mano de la espalda y me ofrece una rosa roja de tallo largo.
 -Es preciosa-susurro. Miro la hoja que tengo en la otra mano-. ¿Y el otro folio en blanco?
 -Es todos los sentimientos que no sabia expresar, un largo beso, una caricia, una sonrisa, una historia sin fin.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Silencio.

 Caí de rodillas sobre el frío asfalto. Su cuerpo yacía a mi lado.
 -No, no, no-dije mientras le ponía las manos en el pecho.
 -Ey-dijo él mientras intentaba componer una pequeña sonrisa que se rompió por el dolor-
 -Te pondrás bien-le dije mientras me quitaba la sudadera y se la ponía  en el estómago-. ¡Ayuda!-grité, pero la calle estaba totalmente vacía y nadie podía oírme. Ví como la tela se iba empapando de la sangre que emanaba de la herida le habían abierto en el estómago. Apreté con más fuerza intentando parar la hemorragia, pero todo lo que hacia parecía totalmente inservible. El ladrón había llegado sin previo aviso. Él se había interpuesto entre nosotros y por eso, cuando el ladrón sacó la navaja él se llevó el navajazo. Estoy segura de que hombre solo trataba de asustarnos con la navaja, por eso huyó soltandola cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Pedí una ambulancia mientras seguía apretándole la herida del abdomen conla sudadera-. Ya viene. Por favor aguanta-le supliqué. 
 -No llores pequeña-me dijo alzando la mano hasta mi rostro. Atrapó unas cuantas lágrimas con el pulgar y sonrío-. No llores, estoy bien, no pasa nada-aunque vi en sus ojos que estaba mintiendo. 
 -Te pondrás bien-le dije mientras sollozaba.
 -No pasa nada cielo, ya es demasiado tarde, y tú lo sabes, por eso has dejado de hacer presión-era verdad. Había perdido demasiada sangre y ya no servía de nada lo que yo hiciera-. Por favor no llores. Quiero que lo último que vea antes de cerrar los ojos sea tu sonrisa-me dijo mientras me acariciaba la mejilla. Me enjuagué las lágrimas e intenté sonreír-. Lo ves, así mucho mejor-me dijo con una amplia sonrisa-. ¿Sería demasiado pedir un beso?
-No, por supuesto que no-le dije mientras me agachaba para besarle los labios con suavidad. Vi que una sonrisa se extendía bajo mis labios cuando me separé un poco. Reí entre lágrimas.
 -Delicioso-dijo. Sus oscuros ojos me miraban con ternura-. Hoy hace una bonita noche, aunque es difícil fijarse en la luna o a las estrellas cuando tú estas cerca. Eres tan bella-cerré los ojos disfrutando de su caricia mientras las lágrimas seguían corriendo por mi rostro-No te puedes imaginar lo mucho que te quiero, lo mucho que siempre te querré-dijo con voz ronca. Abrí los ojos y me incliné para besarle de nuevo pero antes de llegar a sus labios le susurre:
 -Te quiero, para siempre, pase lo que pase-y posé mis labios sobre los suyos compartiendo su último suspiro.Cuando me aparté vi que sus labios esbozaban una pequeña sonrisa.
 Me llevé su mano a la caray lloré sobre su pecho, sollozando ruidosamente mientras mi mundo empezaba a arder.

jueves, 22 de agosto de 2013

simplemente...no se como explicarlo

 Me siento sola. Increiblemete sola. Estoy rodeada de gente pero nadie puede llenar el enorme vacío que hay en mi corazón, en mi interior. No se que quiero, bueno, si lo sé. Quiero a alguien que esté ahí cuando esté hecho una puta mierda, alguien que me arrope entre su brazos y me acaricie el pelo cuando llore desesperadamente, alguien que en el momento más inesperado venga a abrazarme, alguien con quien ser yo... tengo bien claro lo que quiero, lo que no se es como conseguirlo, no se como alcanzar ese sueño de princesas en el que quiero vivir, no se quien quiero que sea mi principe, antes lo tenía claro, sabía a quien quería, pero ahora todo es tan confuso. Es simplemente que cuando veo a las parejas cogidas de la mano, besandose o simplemente mirandose a los ojos sonriendo, me doy cuanta de que  necesito a alguien a quien querer, alguien que me quiera sin importarle el resto,que me haga sentir especial. No quiero decir que necesite a alguien para ser feliz, soy plenamente feliz, es simplemente que quiero ser feliz con alguien. Puede que suene estúpido, incluso egoista. Pero es que veo a toda esa gente feliz, escucho todas esas canciones de amor y simplemente e pregunto como será tener a alguien especial. No se como explicarlo...Simplemente quiero que alguien me haga sentir la persona más especial que existe.

sábado, 15 de junio de 2013

Y los años siguen pasando.

Un año más que pasa.
Un año más que no va a volver.
Un año vivido que a partir de ahora pertenece al pasado.
Los años pasan. Los momentos se pireden. Las personas cambian. El timpo no se detiene a esperar a nadie. 
La verdad es que la idea de que pasen los años me pone un poco triste. Bueno, no es el paso del tiempo lo que me pone triste en si, si no que todos los momentos felices, todas las personas a las que quieres, se van quedando atrás. Se que suena estúpido, porque las personas que has conocido este año no deseparecerán de repente, pero espera, mira un momento hacia atrás, unos años atrás, ¿no había gente importante en esos años que ahora ya no está?¿No hay personas que aunque siguen estando han cambiado y ya no son los mismos? Eso es lo que me entrsitece. Me entristece pensar que dentro de unos años absolutamente nada sea igual que hora, que toda mi vida cambie. Se que cambiar es bueno, que avanzar en el tiempo es bueno, pero no quiero perder nada ni a nadie. Pero el timpo no se va a parar porque yo quiera disfrutar de lo que tengo, o porque tenga miedo a perderlo todo. Porque el tiempo avanza rápido, y los años siguen pasando.

jueves, 13 de junio de 2013

Un jodido año después.

Abres el grifo.
Esperas a que el agua salga caliente y te metes en la ducha. Cierras los ojos y dejas que el agua se deslice por tu piel.
Dejas fluir tus pensamientos.
Te viene con fuerza la cabeza. Sus palabras te golpean con una fuerza increíble. No puedes dejar de pensar en ellas.
Lo ves cada vez que cierras los ojos, lo escuchas cada vez que te encuentras solo en medio del silencio. No te lo puedes borrar de la cabeza. ¿Por qué te dijo eso? ¿A qué vio ese comentario?¿Será de verdad esa su opinión, o simplemente lo dijo por decir? ¿Qué habré hecho yo para queme diga eso?
Viajas al pasado buscando la causa entre los momentos vividos ese día, pero no encuentras nada que pueda justificarlo,nada que haya podido causarlo. Entonces, ¿por qué?¿Por qué?¿Por qué?
Sigues escuchando sus palabras que te hieren como pequeños cuchillos cada vez que se repiten en tu mente. No paran de repetirse una y otra vez en tú cabeza.
Notas como las lágrimas empiezan a inundar tus ojos y a derramarse por tus mejillas mezclándose con el agua de la ducha. No, no puedes llorar. No. No.
¿Por qué cojones te ha afectado tanto ese comentario?¿Por qué te ha jodido tanto que te hayan dicho eso?
Sabes perfectamente la respuesta a esas preguntas. Sabes que si cualquier otra persona te lo hubiera dicho te habría dado igual, pero el problema es que te las ha dicho él.
Ha pasado un año, un maldito y jodido año, debería de darte igual lo que el te dijera, pero no es así. La verdad es que después de un jodido año le sigues queriendo.
¿Por qué?¿Por qué coño le tienes que querer?¿Por qué tienes que amargarte la vida queriendo
alguien al que no le importas una mierda? ¿Cómo has sido tan estúpida de enamorarte de alguien que no te va a querer jamás? Ha pasado ya un año desde que por primera vez sentiste algo por él, un año debería de haber sido tiempo suficiente para olvidarte de él¿no? Pues no, un año después estas llorando como una imbécil en la ducha por una tontería que el te ha dicho, una tontería que para él no significara nada pero que te está deborando por dentro. Y mientras tú estás llorando en la ducha por el gilipollas del que te enamoraste hace un año, él estará feliz, sin siquiera acordarse de lo que dijo, sin darse cuenta del daño que te hizo con ese simple y tonto comentario. No, no piensa seguir llorando por una causa perdida que no vale la pena.
Cierras el grifo y sales de la ducha. Te secas con la toalla los restos de agua y lágrimas que tienes en la cara mientras te prometes que esta será la última vez, la última vez que lloras por él.